Un triunfo para la libertad de conciencia y la defensa del estado laico por parte de un patrullero de la policía ateo

Marcos Pedraza es ateo, abogado y policía retirado, vive en Santa Marta en la actualidad. mientras fue policía activo, respetó fielmente las obligaciones producto de su deber como miembro de la Policía Nacional, a pesar de que algunas de esas obligaciones lo forzaran a actuar contra sus propias convicciones. No estamos hablando de convicciones que le impidieran ejercer las funciones que el cargo le impone; nadie debería ser juez o notario si sus convicciones lo obligan a negar el matrimonio a una persona simplemente por tener una orientación sexual distinta a la de la mayoría de personas, y nadie debería ser policía si sus convicciones le dicen que robar, extorsionar o secuestrar a las personas es algo correcto que debería ser permitido.

 Marcos Pedraza es ateo, no cree en la existencia de un dios y no le rinde culto ni reverencia a ninguna deidad, sin embargo, para cumplir su deber tuvo que doblegarse y rendir pleitesía a un dios en el que no cree a pesar de que ser creyente o ateo no debería ser un impedimento para ser miembro de dicha institución.

Sergio Andrés Ramírez vive en Villavicencio, es patrullero de la Policía Nacional y a diferencia de Marcos, ha decidido no renunciar a sus convicciones, prefiere renunciar a ser policía. El 11 de octubre del 2019 Sergio Andrés estuvo en una actividad llamada “circulo de transparencia policial” realizada en las instalaciones del Departamento de Policía (Meta) y se negó a recitar en himno y el código de ética de la Policía Nacional, lo cual le valió una amonestación verbal y escrita debido a que su actitud constituía una afrenta a la institución castrense, además, le fue impuesta la orden de presentar un trabajo escrito a manera de correctivo. En este momento ya muchos se estarán preguntando, ¿por qué un patrullero de la policía se niega a recitar el código de ética y el himno de su institución si se supone que las personas deben someterse a las reglas de una entidad a la que se desea pertenecer? La razón es sencilla, podría ser entendida por cualquier persona con conocimientos básicos sobre la importancia del respeto a la libertad de culto y conciencia y sobre el valor de la laicidad estatal.

La Policía Nacional es una entidad pública y sin embargo en su código de ética y en su himno sus miembros son obligados a ofrecer reverencia a dios, como si creer en dios fuera algo relevante a la hora de cumplir las funciones como patrullero de una institución pública que debe defender a creyentes y ateos por igual. Ciudadano ante ley es igual se canta bellamente en la segunda estrofa del himno de la policía.

“Del hogar los derechos sagrados, como padres debéis custodiar y que Dios y la Patria os lo premien, defensores del orden social”Así se canta la tercera estrofa del himno de la Policía Nacional, y es irónico que hable de “derechos sagrados” al mismo tiempo que vulnera el derecho a la libertad de culto y conciencia, pero es entendible, fue escrito en 1954 cuando regía una constitución que establecía la fe católica como credo oficial del Estado, el himno quedó con un marcado componente confesional como la constitución que regía en aquel momento y que fue derogada en 1991 por una que protege la pluralidad religiosa y garantiza la laicidad, como lo ha manifestado la Corte Constitucional en numerosas sentencias, como aquella en la que en 1994 derogó el decreto que había consagrado el país al Sagrado Corazón de Jesús 92 años atrás.

Un fragmento del código de ética de la Policía Nacional de Colombia dice así:

“Reconozco que el lema Dios y Patria, simboliza la fe del público y que lo acepto en representación de la confianza de mis conciudadanos, y que lo conservaré mientras que siga fiel a los principios de la ética policial. Lucharé constantemente para lograr estos objetivos e ideales dedicándome ante Dios a la profesión escogida: LA POLICIA.” 

Al igual que con el himno, el código de ética de la policía entra en corto circuito cuando en su primer párrafo podemos leer lo siguiente:

“Como policía tengo la obligación fundamental de servir a la sociedad, proteger vidas y bienes; defender al inocente del engaño, a los débiles de la opresión y la intimidación; emplear la paz contra la violencia y el desorden y respetar los derechos constitucionales de libertad, igualdad y justicia de todos los hombres.”

El derecho a la libertad de culto y conciencia, es un derecho constitucional en Colombia que es vulnerado cuando se obliga a todos los policías a recitar un código de ética, en el cual, te exigen ofrecer reverencia a un dios en el que no todos creemos, y que tampoco necesitamos para el cabal cumplimiento de una función pública. 

Derecho humano y articulo número 18 de la constitución nacional

Más de cien años de existencia de una constitución impuesta por los conservadores después de una sangrienta guerra civil, han dejado una marca, que aún no ha sido borrada por la constitución nacida a raíz de la lucha de quienes se atrevieron a depositar la séptima papeleta en 1990; no solo nos otorgó el derecho a la libertad de culto y conciencia, sino que también nos ofreció armas para defender nuestros derechos cuando están en grave peligro. Pero no son armas como las que usó en su momento Rafael Núñez para imponer la constitución confesional de 1886 que instituyó el catolicismo como religión del Estado y que todos deberíamos recordar cada vez que escuchamos la expresión “comprende las palabras del que murió en la cruz” que más tarde Rafael Núñez dejaría plasmada en nuestro himno nacional; son armas jurídicas al alcance de cualquier ciudadano.       

Las ideas del Radicalismo Liberal antes de la guerra que los conservadores ganan y apunta de muertes imponen la constitucional de 1886 donde se consagra a Colombia al al iglesia católica

El 25 de octubre del 2019, después de haber enviado el respectivo derecho de petición solicitando respetuosamente que se reversaran las órdenes emitidas y que se eliminara la amonestación escrita en su formulario de seguimiento, después de que el Mayor Weimar Snayder Cárdenas Rodríguez, se ratificara por escrito en la orden cuestionada, el patrullero de la policía Sergio Andrés Ramírez, acudió a la acción constitucional de tutela que la constitución de 1991 nos regaló después de más de 100 años de un Estado confesional católico.

Como cualquier persona que se siente atropellada y desprotegida por su condición de no creyente, Sergio buscó ayuda en uno de los grupos de ateos y librepensadores que existen en la red social Facebook, lo cual le permitió establecer contacto con uno de los integrantes de la Asociación de Ateos de Bogotá, esto lleva a que se crucen los caminos de Marcos Pedraza y Sergio Andrés Ramírez, dos policías ateos con historias diferentes y residentes en ciudades distintas, pero que comparten un mismo ideal y una misma convicción: no se necesita creer en un dios para ser buen policía, y la institución castrense no puede seguir obligando a sus miembros a venerar un dios en el que muchos no creemos y que no necesitamos.

Después de la respectiva asesoría de Marcos Pedraza como abogado y policía ya retirado y con el propósito de apoyar a su colega con el que comparte su descreencia y convicción a favor de un Estado verdaderamente laico, Sergio Andrés presentó la acción de tutela contra la Policía Nacional – región de policía número 7, y el pasado 12 de noviembre del 2019 en fallo de primera instancia el juzgado segundo civil del circuito especializado en restitución de tierras de Villavicencio le dio la razón y ordenó a la Policía Nacional un plazo de 48 horas para eliminar del formulario de seguimiento la anotación realizada el 11 de octubre del 2019, cuando Sergio se negó a recitar el himno de la policía y su respectivo código de ética. 

En la sentencia Nº ST-19-100 firmada por la jueza Claudia Sánchez Huertas notificada por estado el 13 de noviembre del 2019, haciendo referencia a la respuesta de la entidad accionada se deja constancia que el mayor Weimar Snayder Cárdenas Rodríguez se mantuvo firme en su decisión aduciendo que la actitud de Sergio al no entonar el himno y el código de ética de la policía fue “displicente, irrespetuosa y falta de decoro” y que varios de los registros hechos en el formulario de evaluación y seguimiento no generan antecedentes disciplinarios por tratarse de medidas preventivas para encauzar la disciplina y por ende se solicita que se declare improcedente la acción de tutela.

En la descripción del caso concreto de la sentencia en mención también se puede leer:

“…Y añade que como ateo considera que recitar el código de ética y el himno de la institución que contiene la expresión «dedicándome ante Dios a la profesión escogida» hace que su discurso tenga connotaciones religiosas de las que se niega a ser parte, al igual que el aparte del himno «y que Dios y la patria os lo premien». En consecuencia, solicita la terminación del proceso disciplinario”.

El pasado 6 de noviembre del 2019, Sergio Andrés Ramírez se dirigió por escrito al general Oscar Atehortúa Duque, director general de la Policía Nacional, para manifestarle su decisión de retiro irrevocable del servicio motivado por lo que él denomina en su misiva: terrible ambiente laboral, ineficacia de los servicios administrativos de la dirección de sanidad, imposibilidad de crecer laboralmente en la institución y principalmente por el atropello de la institución a sus derechos fundamentales, lo cual lo forzó a la presentación de la acción de tutela fallada a su favor motivada por el incidente relatado en el presente artículo. El artículo 18 de la constitución política de Colombia es claro, “se garantiza la libertad de conciencia. Nadie será molestado por razón de sus convicciones o creencias ni compelido a revelarlas ni obligado a actuar contra su conciencia.”Aprovecho para exhortar a la Policía Nacional como institución y a su director, el general Oscar Atehortúa, a que revisen las resoluciones de la institución que atentan contra la libertad de culto y conciencia de sus integrantes y sean derogadas y reemplazadas por resoluciones adecuadas a la laicidad del Estado colombiano en concordancia con la jurisprudencia de la Corte Constitucional.

Pero la historia de Sergio apenas comienza y él está dispuesto a llevar su caso hasta las últimas instancias de tipo constitucional, administrativo, disciplinario y penal teniendo en cuenta la comisión de presuntos delitos de injuria y calumnia contra el patrullero Sergio Andrés, derivados del proceso de hostigamiento del que manifiesta ser víctima y que quiere promover desde afuera de la institución ante la falta de garantías y protección por parte de la Policía Nacional. 

Reformar una institución para que se respete un derecho tan básico como lo es la libertad de culto no es fácil y ya se han perdido batallas en los estrados judiciales de un país que parece seguir condenado a continuar consagrado al sagrado corazón de Jesús, pero Sergio está dispuesto a librar su propia batalla.

Antecedentes

No es la primera vez que la tendencia confesional en el seno de la Policía Nacional está en entredicho. A finales del año 2015 en respuesta a una demanda presentada por el señor Luis Fernando Jaramillo argumentando la vulneración al principio de separación entre lo religioso y lo público, la sección primera del Consejo de Estado – sala de lo contencioso administrativo, negó la pretensión del demandante que buscaba la nulidad de la expresión “DIOS” contenida en los artículos 1, 2 y 3 de la resolución 5916 del 12 de octubre de 1984 emitida por la dirección general de la Policía Nacional para aprobar y explicar el escudo de la institución, al considerar que dicha expresión no coartaba la libertad de los agentes pertenecientes a la institución y que dicha expresión destaca un valor positivo que debe guiar la actividad de sus integrantes. Hasta el día de hoy las personas que trabajamos por un Estado verdaderamente laico no hemos salido del asombro que tuvimos al conocer aquel fallo del Consejo de Estado que parece haber sido sustentado en el catecismo en vez de la constitución, y que los hechos relatados en este artículo muestran que en aquel momento se perdió una oportunidad de evitar que casos como el del patrullero Sergio Andrés Ramírez y de muchos policías que prefieren obedecer y guardar silencio, se sigan repitiendo. 

Los ateos que formamos parte de una institución pública como lo es la Policía Nacional fundada para proteger a todos los ciudadanos y no para formar creyentes en uno o más dioses, no merecemos la humillación de tener que escoger entre la institución o nuestras convicciones filosóficas respecto a una deidad superior.      

Aprovecho nuevamente la oportunidad para exhortar al Ministerio del Interior a que garantice que la política pública de libertad de culto y conciencia a nivel nacional sea una herramienta para proteger de manera eficaz la libertad de todos los ciudadanos de tener una creencia o renunciar a creer, y no un fortín político con el cual los sectores religiosos buscan más privilegios del Estado violando de manera flagrante el principio de laicidad y dejando en situación de vulnerabilidad a los agnósticos y ateos que como Sergio, deben elegir entre sus convicciones o su trabajo en una institución que necesita personas honestas y calificadas independientemente de si creen o no en un dios.

Adenda

Hasta ahora la Policía Nacional ha negado la solicitud de retiro enviada por Sergio Andrés al general Oscar Atehortúa Duque y por tal razón el patrullero sigue siendo parte activa de la institución.

En el desarrollo del proceso el fallo emitido el año pasado en sentido favorable es anulado por el magistrado encargado del proceso en segunda instancia lo cual causa la devolución del expediente al despacho de origen y luego de subsanados los problemas invocados por el magistrado sustanciador, nuevamente la jueza Claudia Sánchez Huertas concede la acción de tutela a favor del patrullero de policía en fallo de primera instancia emitido el pasado 12 de febrero del 2020 mediante sentencia ST-20-014 la cual será objeto de un recurso legal por parte del accionante por encontrar omisiones y solicitudes que no se tuvieron en cuenta en el pronunciamiento judicial.   

Escrito por: Diego Alejandro Vargas Aguilar. Ateo activista fundador de la Asociación de Ateos de Bogotá, defensor de derechos humanos y Filántropo.


¿Deberían los ateos de cualquier país apoyar las protestas populares?, ¿Qué tiene que ver eso con el ateísmo?

Ser ateo no te excluye como miembro de una sociedad y por ende de las implicaciones de ser ciudadano y miembro de dicha sociedad, así que, de nuevo, la carga negativa y tendenciosa de la que parten las preguntas anteriores se debe a que quien las formula, cae en la falacia falso dilema.

¿Por qué un falso dilema? Pues entendamos de que se trata esta falacia y relaciónemola con la insinuación de las preguntas.

La falacia del falso dilema se explica en: http://www.usoderazon.com/conten/arca/listado/dilema.htm

Y es como sigue

Se produce una falacia de falso dilema, de la misma forma que en todo argumento disyuntivo, cuando se emplean términos en disyuntiva que no son ciertos, exhaustivos o excluyentes.   El argumento del dilema consta de:   Una disyunción que recoge dos únicas opciones alternativas. Dos proposiciones condicionales que analizan las alternativas. Una conclusión común.   A o B Si A, entonces C Si B, entonces C   En consecuencia, los errores posibles son:   1. Puede ser falso el dilema porque sus términos:            no son exhaustivos (incompletos; olvidan otras posibilidades).            no son excluyentes (no son incompatibles; no hay que escoger). 2. Pueden ser falsas las premisas condicionales y sus conclusiones.    

1. Es falso el dilema

            a. Porque los términos no son exhaustivos (la enumeración es incompleta)

Estamos en la misma situación de cualquier argumento disyuntivo en que se nos ofrecen opciones no exhaustivas. El dilema ha de funcionar como una tenaza. Si el adversario descubre una tercera vía, no hemos hecho más que el ridículo. Por ejemplo:

Los hutus pueden quedarse en Ruanda o huir a Tanzania.

           Si se quedan en Ruanda, los matan los Tutsi.

           Si huyen, los matan en Tanzania.

Conclusión: los matan en ambos casos.

Supongamos que alguien nos replica:

No es cierto que los Tutsi hayan de escoger exclusivamente entre Ruanda y Tanzania. Pueden, además, ir al Congo.

Si esto es cierto, queda destrozado nuestro dilema. Hemos dejado una vía de escape, con lo que nuestro gozo dialéctico se desvanece como las ilusiones de un pobre.

b. Porque los términos no son incompatibles

O nos preocupamos por el desarrollo industrial, en detrimento del ambiente, o nos preocupamos de la naturaleza en perjuicio de las industrias. Lo uno o lo otro. Ya sé que las dos opciones tienen inconvenientes, pero hay que escoger: o patitos o empleos.

¿Cómo deberíamos contestar?

No señor. Estamos ante un falso dilema. No son opciones incompatibles y no será difícil armonizar las ventajas y reducir los inconvenientes de ambos.


2. Son falsas las premisas.

Pueden serlo, como argumentos condicionales que son, bien porque no es cierto lo que afirman, bien porque no sea cierta su conclusión. Caben aquí los mismos errores que en cualquier argumento condicional. Volvamos al ejemplo de Burundi. Supongamos que alguien replica:

Es cierto que los hutus sólo pueden escoger entre Ruanda y Tanzania.

Pero no es verdad que los maten en Tanzania.

Así es que pueden refugiarse en Tanzania.

La disyuntiva era buena, pero uno de los condicionales resulta ser falso. Así de sencillo. En un dilema los caminos deben estar bien tomados, y los obstáculos que los intercepten deben ser infranqueables. De otro modo nunca detendrán a nuestro adversario. La conclusión que se extraiga de cada alternativa ha de ser cierta, obligada, indiscutible.


¿Dónde está el falso dilema en las preguntas del título? En principio la primera pregunta, al usar la palabra DEBERIAN que según https://www.buscapalabra.com/categoria-gramatical-tiempo-verbal.html?palabra=deber%C3%ADan es: “El Condicional Simple se puede utilizar para expresar la posibilidad de que una acción tenga lugar o para hacer una petición de manera educada.” Se está poniendo como condicional dos disyuntivas, a saber:

  1. Los ateos deben apoyar X
  2. Los ateos NO deben apoyar X

Como si no hubiera la simple opción de ser neutral o apático al respecto, o apoyar con condicionales o no apoyar con condicionales, como otras opciones.

Además,  como en otras ocasiones hemos explicado,  la definición básica de ateo no trae consigo ninguna otra implicación que no creer en dioses y nada más, y por lo tanto decir lo que  un ateo,  un grupo de ateos, las asociaciones de ateos, o peor aún, TODOS los ateos debería hacer X, es llevar la definición de ateo a campos que no le pertenecen y lo que es peor, trae incluida la falacia del verdadero hombre escoces  ( véase : https://esacademic.com/dic.nsf/eswiki/473516)

Como se explica en el anterior párrafo, si somos puristas, ser ateo no implica nada en absoluto con ningún otro tema que no sea el de no creer en divinidades, pero como el no creer en divinidades, así como creer en ellas, moldea la forma en que vemos el mundo y por ende como percibimos que debe organizarse la sociedad y bajo qué criterios; entonces el ser ateo o no creer en divinidades esta de una u otra relacionado  con lo que creemos respecto a cómo debe organizarse la sociedad y bajo qué criterios. Así pues, nuestra descreencia nos da una cosmogonía propia ya sea como individuos o como colectivos que incluye una visión política sobre muchos asuntos.

asuntos.


Un marcado punto en común de muchos ateos y asociaciones o colectivos que reúnen a estos individuos, como es bien conocido, es la posición política de que el estado y por ende la sociedad debería organizarse bajos los criterios contemplados por el estado laico.

Por ende, cualquier alianza entre los políticos y los religiosos para que estos últimos se beneficien de forma particular o beneficien la imposición de su creencia sobre el resto de la población, es inadmisible.

Las formas en que estas alianzas han tomado forma en el mundo han sido diversas y variopintas. En Latinoamérica, se ha configurado recientemente de forma tal que los políticos de extrema derecha buscan votos y financiación dentro de los fanáticos evangélicos y sus multimillonarios pastores. Ya han logrado importantes logros al poner presidente a un radical anti derechos en Brasil, y dominar los congresos de Honduras y Guatemala, y como último caso, la toma del poder de radicales evangélicos mediante la ayuda de los militares de Bolivia.

Así pues, varios reclamos sociales justos por si mismos, están ligados de cierta forma con el hecho de que los fanáticos religiosos quieren imponernos un modelo de estado y de sociedad, donde los derechos de los que no creemos o no creemos igual que ellos, se vean vulnerados o simplemente relegados a un tercer lugar, pues para estos últimos, es más importante mantener el poder a toda costa, sin importar el daño ambiental, el sufrimiento de ancianos que no se pondrán pensionar o de jóvenes que tendrán sueldos de miseria y educación precarios o peor aún, ninguna educación.

Para los fanáticos no es importante si el político o pastor de turno es un corrupto que roba por billones de nuestros impuestos, lo importante es que sea cristiano o al menos católico y “no vaya a permitir que homosexualicen a nuestros niños” o que apoye el aborto y por supuesto que no apoye los ritos satánicos de los indígenas o sea ateo.


Así que, dentro de este contexto, La Asociación de Ateos de Bogotá toma la posición coherente dentro de sus principios constitutivos de defender los derechos humanos de libertad de expresión y de conciencia (derecho 18 y 19 de la carta de derechos humanos) que incluyen por obvias razones la libertad de manifestarse públicamente en contra de este tipo de políticas anti derechos que el gobierno de Colombia ha venido adoptando y por eso apoya el paro nacional que empezó el pasado 21 de noviembre.


Comunicado de prensa

La Asociación de Ateos de Bogotá comunica que seguimos respaldando el paro nacional como muestra de nuestro interés en un cambio social para todos los bogotanos y colombianos. Pero este apoyo NO IMPLICA que estemos de acuerdo con los actos de violencia, vandálicos o de saqueos que algunos individuos, ya sea por voluntad propia o azuzados por intereses políticos macabros sin importar de que inclinación política se trate, están cometiendo.  Tampoco consideramos que el uso desmedido de la fuerza de parte de las autoridades gubernamentales esté justificado y solicitamos que en el marco de los derechos humanos se busquen alternativas para una transición pacífica y concertada.

Seguiremos como ONG velando por los derechos humanos de libertad de conciencia y expresión y consideramos que la protesta pacífica es parte de estos derechos.

Con todos ustedes los ciudadanos de esta bella ciudad y país

Los miembros de La Asociación de Ateos de Bogotá


¿Por qué varias páginas de ateos como la de la Asociación de ateos de Bogotá –AAB-, apoyan el aborto, los derechos de los sectores LGBTI, la eutanasia y el estado laico, si eso no tiene ver con ser ateo?

Como se explicó en una anterior entrada (http://aab.ateos.co/index.php/2019/08/29/ser-ateo-implica-ser-apolitico/)  la definición básica de ateo viene de su etimología A= Sin Theos = Dios, así pues, la composición de la palabra ateo podría remplazarse con la frase; Sin dios.

Y de forma más completa ateo es aquella persona que no creen en ningún concepto de dios.

Basados en ello, varios puristas consideran que las páginas de ateos – como la de la AAB-  no deberían incluir en su temática nada que no esté relacionado directamente y explícitamente con el asunto de no creer en dios. Algunos incluso consideran que ser anti religioso o blasfemo tampoco debería ser parte del contenido de dichas paginas o grupos.

¿Por qué entonces la AAB, incluye estos temas?

En primer lugar, por la simple y sencilla razón que hablar del concepto de un ser que no creemos podría ser monotemático, aburrido y de cierta forma estéril. Es como si aquellos que no les gusta ningún deporte se pusieran a hablar de por qué no les gustan los deportes, o que los calvos hablaran de por qué su corte, no es un peinado.

Siguiendo la analogía de aquellos que hablasen de por qué no les gustan los deportes, la conversación se enriquecería y resultaría “interesante” si hablaran de todas las cosas que están realacionadas con el deporte y que ellas detestan, como, por ejemplo, los resultados violentos de las fanaticadas de los equipos y como eso les afecta a ellos como no seguidores de ningún deporte.

Así mismo, cuando la AAB y otras páginas abordan el asunto del aborto, lo consideran desde la perspectiva de los argumentos que generalmente esgrimen los creyentes (casi siempre los más fanáticos o ignorantes) para apoyar su tesis pro parto (no son pro vida, pues después de parido el niño parece no importarles mucho).

¿Qué argumentos son los típicos contra al aborto legal?

  • Que la vida es sagrada desde la concepción pues dios implanta el alma en ese momento

A lo que un ateo – que no cree en ningún dios – por simple lógica básica, considera un argumento carente de valor.

  • Que el mandamiento de dios es: No mataras

A lo que, de nuevo, un ateo podría responder que ese mandamiento no le aplica, porque para él, la fuente de poder y legislativa que hace esa exigencia no existe. Que más bien, en su caso, se trata de las consideraciones éticas de tomar una vida en vista de la empatía que todos como seres humanos tenemos por nuestros congéneres y por un indefenso, pero que, para nuestro caso, fuera de las restricciones de los inamovibles del religioso, consideramos los pros y contra de las muchísimas variables involucradas.

Por ejemplo: ¿Es un embrión antes de las 8 semanas un ser sintiente que tiene los mismos derechos que una niña violada, o una mujer que podría perder su vida, o incluso que simplemente no está en su proyecto de vida el dar a luz un hijo en este momento de su vida o simplemente no quiere tener hijos?

¿Vale la pena traer a un niño al mundo, cuando se sabe que vendrá con malformaciones genéticas o una terrible enfermedad que lo hará sufrir a él y a su familia?

Siguiendo el mismo hilo argumental, ¿no es más inmoral traer de manera forzosa a un bebé al mundo donde los padres no estarán en condiciones de darle una vida digna y con los recursos tanto económicos como psicológicos para que se desarrolló como un ser humano feliz y que contribuya a la sociedad en lugar de llegar a ser una carga o peor aún debido a sus terribles condiciones de vida un peligro como potencial delincuente?

Y así, muchas otras consideraciones que se pueden hacer si se saca a dios de la discusión

¿Qué hay del asunto de los sectores LGBTI? ¿Eso que tiene que ver con el ateísmo?

De nuevo analicemos los argumentos religiosos

  • Los gays son una abominación, dios dice que su pecado trae como la paga el infierno, pero dios los ama.

Si usted como ateo no ve el problema de en esta afirmación y por qué es violatoria de los derechos humanos de los que pertenecen a los sectores LGBTI, su problema no es que se un purista de la definición de que es ser ateo, su problema es que no puede empatizar con una afirmación que le despoja los derechos a otro ser humano por lo que dice un libro de mitología judeo–cristiana

Cambie la palabra gay por ateo en la frase del religioso fanático, quedaría así:

Los ATEOS son una abominación, dios dice que su pecado trae como la paga el infierno, pero dios los ama.

¿No le parece discriminatoria esta afirmación sobre los ateos, ¿por no debería sentir lo mismo por los gays?, ¿Estaría de acuerdo que un pastor que se lance al concejo, a la alcaldía, el senado o la presidencia usara esa afirmación para crear leyes que lo discriminen a usted por ser ateo, o por ser gay?

  • Macho y hembra los creó

En esta afirmación de nuevo se acude a la falacia de autoridad, asumiendo primero que existe un supuesto ser creador de la naturaleza – lo que incluye humanos- y que ese ser supra natural, nos dividió a todos inequívocamente de una forma binaria y absoluta.

Este falso argumento que no se sostiene por sus propias suposiciones, generalmente va acompañado de otra falacia de autoridad donde los fanáticos tratan de sustentar su afirmación con el supuesto de que la biología los respalda.

 Lo interesante es que tratando de darle mayor credibilidad científica a su posición discriminatoria y basada en la ignorancia, descartan de tajo todas la otra evidencia científica de cientos de especies que no solamente practican sexo homosexual ( iguanas lesbianas, bonobos, delfines) sino incluso de las especies que utilizan como mecanismo de supervivencia de la especie la transexualidad (pez payaso), o que, la  intersexualidad es algo bastante común en la naturaleza incluso para especies enteras como buena parte de las plantas lo son ( véase las flores ).

Lagartijas lesbianas
https://elpais.com/elpais/2017/01/23/ciencia/1485165204_224712.html
Pez Payaso Transexual
https://www.vice.com/es_latam/article/kzd3ee/el-fabuloso-clan-de-los-peces-transexuales
Flores el epítome del ejemplo de intersexualidad
https://www.youtube.com/watch?v=fvyUvcRwX0E

Ahora bien, ¿y la Eutanasia?

  • Dios nos dio la vida y solo él tiene derecho a quitarla.

De nuevo, ¿qué ateo consideraría seriamente que esta afirmación es suficiente para decidir si una persona tiene derecho o no de quitarse la vida?

Las consideraciones éticas respecto a que un individuo en circunstancias dolorosas, terminales y muy complejas no se pueden ver a la luz simplista, irreal y prejuiciosa que esta soterrada en la afirmación del fanático religioso.

Una persona moralmente capacitada, entenderá que obligar a otro ser humano a sufrir solo porque un supuesto dios creador y legislador universal es el único que tiene derecho a tomar la vida por ser quien le dio origen, es una condena brutal a la tortura lo cual va en contra de lo ético y es claramente inmoral.

Es curioso, además, la contradicción que generalmente tienen en su mente estos “abanderados de la vida” ya sea por ser pro parto o por ir contra la eutanasia, pues no se sonrojan en apoyar la pena de muerte o el derecho de tener armas “para protección personal” como pasa con los fanáticos religiosos de EEUU o firmar contra un tratado de paz en Colombia, en el caso de los fanáticos religiosos de nuestro país.

El estado laico, ¿eso no es un asunto político, que tiene que ver con ser ateo?

De nuevo el ateo purista no hace las conexiones mentales necesarias para comprender como este asunto político es de vital importancia para defender 2 derechos fundamentales que tenemos como seres humanos y que, como ateos (activistas o no), podemos vernos vulnerados si no hay una efectiva separación de la iglesia y el estado.

Estos derechos son:

Artículo 18.
 

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19.
 

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

https://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/

El derecho humano 18 implica según Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas citando el documento (A/RES/2200 A (XXI) del 16 de diciembre de 1966), en el Artículo 18, Donde se especifica que esta garantía :             

 «… protege las creencias teístas, no teístas y ateas, así como el derecho a no profesar ninguna religión o creencia “

Por otro lado:

 Cfr. Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, CCPR General Comment No. 22: Article 18

(Freedom of Thought, Conscience or Religion), 30 de julio de 1993, CCPR/C/21/Rev.1/Add.4, punto 2 se explica que:

“…y necesariamente implica el derecho a reemplazar por otra la religión o creencia que actualmente profese una persona o adoptar una visión atea (Ibid., punto 5)…”

Por lo cual este el derecho humano numero 18 nos cobija a todos los que no creemos en ningún dios, y una efectiva separación del estado e iglesia (un estado laico funcional) es la mejor garantía de que este derecho a no creer que tenemos por el solo hecho de ser humanos, sea respetado

Por otro lado, con respecto al derecho humano número 19, al decir: “este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones” es casi evidente que esto implica no ser molestados por expresar libremente el hecho de que somos ateos y que no consideramos que las políticas públicas sobre educación científica, sexualidad, aborto, eutanasia, o el uso de los recursos públicos sean destinados para promover la visión sesgada de los grupos mayoritarios de cierta corriente religiosa.

Así pues paginas como esta, la de la AAB y muchas otras, se preocupan por el estado laico como la mejor política de estado que nos garantiza proteger estos derechos para nosotros como ateos y para la población en general de creyentes de diversas denominaciones quienes podrían ser afectados si los fanáticos de cualquier denominación trataran de imponer su cosmogonía y visión sesgada y pre juiciosa del mundo como pasa en países como Arabia Saudita o Irán, donde Ateos y homosexuales son llevados a la horca solo por no cumplir con lo que supuestamente el pedófilo y analfabeta de Mahoma les dictó en su libro de fabulas del siglo XII

Posdata: Agradecemos muy especialmente si encuentran errores de ortografía o redacción para corregirlos de inmediato, si desea ayudarnos es ese campo de la edición contáctenos pues su trabajo será muy valioso y reconocido


¿Ser ateo implica ser apolítico?

La definición básica de ateo según el diccionario Cambridge Dictionary es la mostrada en la imagen anterior tomada del sitio web

 ( https://dictionary.cambridge.org/dictionary/english/atheist)

La traducción al español sería:

            Ateo: Alguien que no cree en ningún Dios o dioses

Por otro lado, la falacia de falso dilema se explica como sigue:  

Falsa disyuntiva o falsa dicotomía o falsa bifurcación o falacia del tercero excluido o falacia de blanco/negro El Falso Dilema es una falacia en la que se asume que sólo dos opciones son posibles, cuando en realidad de una opción no se sigue la negación de la otra o hay otras opciones y posibilidades.-

ejemplo:

Si no estás conmigo, estás contra mí

https://www.falacias.org/falacias/falso_dilema/

Teniendo claro estas dos premisas, consideremos la pregunta del título de este artículo, a saber:

            ¿Ser ateo implica ser apolítico?

Como es casi evidente la respuesta es un NO rotundo decir que un ateo no puede tener una posición política particular o que debe ser apolítico es caer en la falacia del falso dilema, es  como decir que ser ateo trae condigo la condición de que no se puede tener una opinión policía respecto a nada y que el ateísmo por ende no debe tener relación con ningún tema político o de otra índole que no sea relacionado con el concepto de dios.

De hecho, si somos estrictos con la definición básica de ateo que vimos al comienzo, ser ateo tampoco implica ser antirreligioso, tampoco implicaría ser activista por la separación de estado e iglesia (estado laico), ser ateo no necesariamente debería ser relacionado con ser blasfemo, o con denunciar la conducta inmoral de las religiones o de los curas y pastores, ser ateo seria simplemente no creer en dios o dioses y ya, así de simple.

Pero, ¿que implica ser ateo militante o ateo activista? Pues para La asociación de Ateos de Bogotá implica:

  1. Defender los derechos humanos en particular los de libertad de pensamiento y de conciencia consignados en la carta de los derechos humanos y la constitución nacional.
  2. Promover la paz a través del fomento de la libertad de conciencia y expresión, tomando en cuenta que se respetan las personas, pero no las creencias e ideas debido a que las personas son sujetos de derecho.
  3. Realizar actividades de promoción, divulgación y defensa de los derechos humanos, particularmente de los colectivos LGBTIQ+, extranjeros, mujeres, ateos, no creyentes, afrodescendientes, comunidades étnicas, niños y adolescentes en condición de vulnerabilidad.
  4. Propender por la promoción de la educación laica desarrollando estrategias con el fin de que la educación religiosa, que se imparte en los establecimientos educativos del país, esté orientada a la enseñanza de los diversos pensamientos filosóficos o religiosos que el ser humano ha adoptado a través de la historia para explicar su entorno.
  5. Velar porque las políticas públicas se basen en la mejor evidencia científica disponible.
  6. Desarrollar espacios participativos donde se fomente la creación de comunidades entre personas con cosmovisiones afines a los de la Asociación.
  7. Conforme a los Arts. 2, 13, 18, 19 y 68 de la Constitución Nacional de la República de Colombia, el Art. 18 y 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los Art. 18 y 27 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Art. 14 de la Convención de los Derechos del Niño, crear estrategias para prevenir que la cosmovisión religiosa se entrometa en asuntos del Estado, con el fin de que dichas cosmovisiones no sean impuestas a personas que no las compartan.

Así pues, la AAB, aunque respeta el derecho que tiene cada individuo de tener una visión de lo que debe o no ser un ateo, como organización y como individuos pensamos que no solo simplemente somos ateos, sino que somos ateos activistas lo que implica muchas otras cosas más que simplemente no creer en dios o dioses tal como la definición del comienzo lo indica.

Invitamos a aquellos que comparten nuestros objetivos y valores a unirse a nuestro colectivo como voluntarios plenos, esporádicos o quizá como asociados a fin de que trabajando juntos para conseguir una sociedad más civilizada y como los padres de la ilustración lo deseaban, humanista y basada en la razón y la ciencia.