¿Ser ateo implica ser apolítico?

La definición básica de ateo según el diccionario Cambridge Dictionary es la mostrada en la imagen anterior tomada del sitio web

 ( https://dictionary.cambridge.org/dictionary/english/atheist)

La traducción al español sería:

            Ateo: Alguien que no cree en ningún Dios o dioses

Por otro lado, la falacia de falso dilema se explica como sigue:  

Falsa disyuntiva o falsa dicotomía o falsa bifurcación o falacia del tercero excluido o falacia de blanco/negro El Falso Dilema es una falacia en la que se asume que sólo dos opciones son posibles, cuando en realidad de una opción no se sigue la negación de la otra o hay otras opciones y posibilidades.-

ejemplo:

Si no estás conmigo, estás contra mí

https://www.falacias.org/falacias/falso_dilema/

Teniendo claro estas dos premisas, consideremos la pregunta del título de este artículo, a saber:

            ¿Ser ateo implica ser apolítico?

Como es casi evidente la respuesta es un NO rotundo decir que un ateo no puede tener una posición política particular o que debe ser apolítico es caer en la falacia del falso dilema, es  como decir que ser ateo trae condigo la condición de que no se puede tener una opinión policía respecto a nada y que el ateísmo por ende no debe tener relación con ningún tema político o de otra índole que no sea relacionado con el concepto de dios.

De hecho, si somos estrictos con la definición básica de ateo que vimos al comienzo, ser ateo tampoco implica ser antirreligioso, tampoco implicaría ser activista por la separación de estado e iglesia (estado laico), ser ateo no necesariamente debería ser relacionado con ser blasfemo, o con denunciar la conducta inmoral de las religiones o de los curas y pastores, ser ateo seria simplemente no creer en dios o dioses y ya, así de simple.

Pero, ¿que implica ser ateo militante o ateo activista? Pues para La asociación de Ateos de Bogotá implica:

  1. Defender los derechos humanos en particular los de libertad de pensamiento y de conciencia consignados en la carta de los derechos humanos y la constitución nacional.
  2. Promover la paz a través del fomento de la libertad de conciencia y expresión, tomando en cuenta que se respetan las personas, pero no las creencias e ideas debido a que las personas son sujetos de derecho.
  3. Realizar actividades de promoción, divulgación y defensa de los derechos humanos, particularmente de los colectivos LGBTIQ+, extranjeros, mujeres, ateos, no creyentes, afrodescendientes, comunidades étnicas, niños y adolescentes en condición de vulnerabilidad.
  4. Propender por la promoción de la educación laica desarrollando estrategias con el fin de que la educación religiosa, que se imparte en los establecimientos educativos del país, esté orientada a la enseñanza de los diversos pensamientos filosóficos o religiosos que el ser humano ha adoptado a través de la historia para explicar su entorno.
  5. Velar porque las políticas públicas se basen en la mejor evidencia científica disponible.
  6. Desarrollar espacios participativos donde se fomente la creación de comunidades entre personas con cosmovisiones afines a los de la Asociación.
  7. Conforme a los Arts. 2, 13, 18, 19 y 68 de la Constitución Nacional de la República de Colombia, el Art. 18 y 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los Art. 18 y 27 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Art. 14 de la Convención de los Derechos del Niño, crear estrategias para prevenir que la cosmovisión religiosa se entrometa en asuntos del Estado, con el fin de que dichas cosmovisiones no sean impuestas a personas que no las compartan.

Así pues, la AAB, aunque respeta el derecho que tiene cada individuo de tener una visión de lo que debe o no ser un ateo, como organización y como individuos pensamos que no solo simplemente somos ateos, sino que somos ateos activistas lo que implica muchas otras cosas más que simplemente no creer en dios o dioses tal como la definición del comienzo lo indica.

Invitamos a aquellos que comparten nuestros objetivos y valores a unirse a nuestro colectivo como voluntarios plenos, esporádicos o quizá como asociados a fin de que trabajando juntos para conseguir una sociedad más civilizada y como los padres de la ilustración lo deseaban, humanista y basada en la razón y la ciencia.


¿Vale la pena que los profesores de medicina estudien medicinas alternativas?

La periodista independiente Renata Rincón escribió para TodoEsCiencia un artículo donde, al comienzo del mismo, cita el estudio titulado “Conocimiento, actitud y aceptación acerca de la medicina alternativa, en los médicos-profesores de la Escuela de Medicina de la Universidad Industrial de Santander” (URREGO D., ÁNGEL M., SALAZAR R) y cuyos resultados arrojaron la tabla 1, que se presenta a continuación:

Como se puede ver, afortunadamente para los estudiantes de esta facultad, los posibles pacientes de estos profesores y los futuros pacientes de sus alumnos, el 99.1% de los 184 profesores encuestados, es decir 182, no practica ni recomienda, ni a su familia, ni amigos, ni pacientes, el uso de estas supuestas medicinas.

Es entonces cuando la autora falazmente insinúa que la razón para que esto suceda es porque son ignorantes y que dicha ignorancia se basa en el hecho de que no les enseñaron o no han estudiado por su cuenta “pues no han tenido relación con la información desde su proceso de formación en el modelo biomédico”. Es decir que la periodista descarta de tajo a los 182 profesores de medicina de una prestigiosa facultad, con maestrías, doctorados y cientos de años combinados de experiencia, pues según su opinión no tienen las credenciales para no recomendar “medicinas alternativas”.

¿Por qué alguien que no tiene la experticia en el campo se atreve siquiera a dar su opinión al respecto, desestimando la de cientos de profesionales destacados en el tema? ¿Se sentiría cómoda ella con que un médico escribiera un editorial cuestionando su capacidad periodística y la de cientos de otros prestigiosos periodistas respecto a temas que son de su experticia?

La respuesta está en la idea equivocada de que, cuando hay documentos en una biblioteca, esto implica necesariamente que los documentos o libros en ella son equivalentes a los estudios clínicos que se deben hacer para que una droga o tratamiento sea probado más allá de toda duda. Esta diferencia es importante, para que no resulte ser que se trata simplemente de remisión espontanea de la enfermedad por efecto del trabajo mismo del sistema inmunológico principalmente, o por efecto placebo que la escritora menciona, pero descarta cándidamente.

Esta idea la expresa la autora cuando dice: “hasta el momento, más de dos millones y medio de documentos científicos relacionados con estos temas. Investigaciones con diferentes perspectivas en las cuales se mencionan los términos relacionados con medicina alternativa.”

Así que partimos de una presunción equivocada y de un soporte de esa idea también equivocada y por ende se llega a una conclusión obviamente equivocada por parte de la periodista.

Y la clave de estas presunciones, soportes y conclusiones equivocadas y de que miles de personas caigan en este mismo error es que la mayoría de ellos no sabe cómo funciona el método científico y cómo la academia, y en particular la academia en medicina y la investigación científica en esta rama, opera. Esa es, precisamente la diferencia entre la población general, con los médicos que son autoridad en tema, tal como la encuesta citada por la misma autora lo demuestra.

Por lo tanto, para bien de todos los lectores y en vista de que dependiendo del tratamiento que una persona escoja o un médico prescriba la vida de este paciente e incluso de muchos de los que lo rodean está en riesgo, trataré de explicar cómo funciona el método científico, la academia en general cuando publica un Paper sobre una investigación, la investigación científica en el caso del desarrollo de una medicina o tratamiento y finalmente la aprobación y aparición en el mercado de un fármaco, maquina o tratamiento.

Si quiere, el lector puede ver un divertido link de Nat Geo Kids con “musiquita y todo” que lo explica acá:

https://www.youtube.com/watch?v=M1upTpyWr4E

Así pues, el método es un algoritmo “receta” para determinar si una pregunta o un problema sobre un fenómeno que observamos se puede responder o resolver, basados en la suposición (hipótesis) que hicimos sobre esta pregunta o problema, dependiendo de las observaciones que pudimos hacer en el proceso, la información que pudimos recopilar y los experimentos que diseñamos para determinar si nuestra hipótesis (suposición) era cierta o no. Todos desde niños hemos seguido este método de manera intuitiva para determinar si nuestras hipótesis (suposiciones) son ciertas. Un ejemplo sencillo de cómo alguien lo hace en la vida cotidiana es el método que sigue una pareja que sospecha que su consorte le es infiel.

Por simple sospecha o porque ya ha venido sospechando del comportamiento de su pareja posiblemente infiel, el individuo que sospecha se formula internamente la pregunta.

Paso 1 del método científico: Formular una pregunta. ¿Es mi pareja infiel?

Paso 2 del método científico: Realizar una investigación a fondo. La pareja que sospecha comienza a verificar los hábitos de su consorte: horas de llegada, de salida, nuevos amigos del género que le gusta, hábitos al usar el celular, etc.

Paso 3 del método científico: construir una hipótesis. Mi pareja me es infiel.

Paso 4 del método científico: testear la hipótesis con experimentos.

Experimento 1: Quiero que me des tus claves de redes sociales, yo te doy las mías, no tengo problema. Analizar la respuesta.

Experimento 2: Llegar a la oficina a la hora que dijo estaría trabajando horas extra. Analizar la respuesta.

Experimento 3: Tomar el celular del consorte a escondidas. Determinar si las conversaciones dan mayores indicios.

Experimento 4. Contratar a un detective privado para confirmar si la hipótesis es cierta o no con mayores pruebas.

Paso 5 del método científico: Realizar informe o re- plantear hipótesis.

Se pide el divorcio ante el juez y la patria potestad de los niños basada en las pruebas recopiladas y que confirman la hipótesis, o se considera que la hipótesis de infidelidad es equivocada y es posible que el problema del matrimonio sea otro.

¡Ojo!, este es solo un ejemplo del uso del método científico, no una recomendación ni un análisis psicológico sobre lo correcto o no de hacer algo como el ejemplo.

Comprendiendo cómo opera el método, veamos un ejemplo respecto una “medicina alternativa” muy popular que cualquiera puede probar y que de hecho una niña de 11 años consiguió refutar con experimento sencillo hace más de 20 años.

Vea la noticia aquí:

https://www.abc.es/ciencia/20140812/abci-reiki-experimento-fraude-201408111236.html

Se trata del tratamiento por Reiki. “El toque terapéutico y el reiki” parten de una premisa: el ser humano tiene un «campo energético» que si se desequilibra causa enfermedades. El terapeuta, a modo de guía, puede imponer las manos para cambiar el flujo del chi (para los chinos la energía espiritual del universo) –o prana, en su versión india– que hace mejorar la salud del enfermo.”

Entonces pensemos en términos del método científico. La pregunta sería algo como: ¿Funciona el tratamiento del “toque terapéutico”? (paso 1) y luego de estudiar las premisas de su funcionamiento (paso 2), entonces plantear la hipótesis: ¿Pueden los terapeutas “sentir” el “campo energético” en el cual basan su tratamiento? (Paso 3). Ahora construir un experimento para probar o refutar la hipótesis (paso 4). Y eso fue lo que hizo Emily la estudiante de 4to grado:

“El proceso era simple: Emily Rosa se sentaba frente al terapeuta. Entre ellos una mampara de cartón impedía poder verse cara a cara. Solo había dos huecos en la pantalla por donde el experto en toque terapéutico introducía sus manos. En ese momento Emily elegía acercar su mano (y con ella su supuesta energía vital) a una de las dos extremidades del terapeuta, que debía «sentir» sobre cuál de ellas se situaba (sin aproximarse demasiado para que no sintieran el calor corporal). El resultado fue que de los 28 tests que realizó, el porcentaje de acierto fue un 47%. Tan aproximado a lo que dice la probabilidad que, efectivamente, si lo hubieran realizado personas al azar el resultado hubiera sido el mismo. Tanto es así que la elección de la mano sobre la que Emily enviaba su energía la hacía con la ayuda de una moneda lanzada al aire. Puro azar, pura estadística.”

Paso 5: escribir el informe. Y eso fue lo que hizo Emily usando probabilidad básica. La conclusión ya la leímos antes. No había ningún campo energético que el “terapeuta” pudiera percibir y por ende usar para hacer el toque terapéutico y curar las enfermedades que afirmaba curar.

Ahora, ¿cuál es el camino que debe seguir el informe (el paso 6 del método) para ser publicado? ¿Se requiere ser un PhD de una prestigiosa universidad? ¿Se requiere tener una gran influencia política o en los medios académicos o de las editoriales o quizá mucho dinero para sobornar a los editores? No, y el caso de Emily lo demuestra. De hecho el procedimiento que ha de seguirse es el siguiente:

Lo interesante de este proceso, a diferencia de lo que pasa con la publicación de un informe de un periodista en un periódico normal, es la revisión por pares académicos y por eso el proceso puede tomar hasta un año. ¿Por qué tanto tiempo? Porque el par académico no está allí para aprobar lo que le entreguen. Se trata de un experto en el área que, por el contrario, buscará repetir la experimentación que hizo aquel que quiere publicar y encontrar posibles fallos en el método usado.

Así pasada esta segunda prueba de una persona sin el sesgo normal del investigador inicial, se publica, lo cual no implica en absoluto que ya se toma este documento como una prueba irrefutable. Por el contrario, el objetivo de publicar es que otros investigadores de todo el mundo investiguen también el fenómeno y aporten para reforzar las conclusiones e hipótesis del paper inicial o lo refuten.

Es ahí donde podemos mencionar otro caso de “medicinas alternativas” que luego de 1800 estudios no ha pasado la prueba, a saber la homeopatía.

( Véase: https://elpais.com/elpais/2018/04/25/buenavida/1524647842_020614.html )

y ¿por qué? Porque, tal como en el caso del Reiki, el principio en el que se basa la homeopatía es decir que al diluir una sustancia cientos de veces en agua, el agua “recuerda” la sustancia que fue diluida en ella, es un principio equivocado.

Ahora invito al lector a hacer este experimento mental (o real si lo desea) justo en esta época del año que podrá diluir mucho alcohol del que le guste en agua.

De hecho, reto a la periodista a que lo haga con una botella del trago más caro que pueda comprar (vino, whiski o lo que prefiera).

Tome la botella de un litro y dilúyala en 10 litros de agua. Luego tome de esos 11 litros de la sustancia diluida, un nuevo litro en otra botella y dilúyala en otro recipiente de 10 litros de agua. Repita el proceso 8 veces más y sirva en copas de aguardiente de plástico (porque son pequeñas, no queremos arriesgarnos) a sus invitados. Y díganos en los comentarios, con video si es posible, cuántos se emborracharon. Ojalá, si es posible, quien lo haga use una muestra de 10 personas para hacer una estadística sobre el 100% de manera más sencilla.

Finalmente, alguien podría preguntar: ¿y las medicinas indígenas y las hierbas?

En vista de que ya está claro cómo funciona el método científico y también que cualquier persona puede usarlo, considere el siguiente escenario que explica por qué algunos de los tratamientos indígenas basados en hierbas, u otras sustancias que están al acceso de esa tribu en esa región geografía, resultan siendo efectivas e incluso usadas por las farmacéuticas luego de otro tipo de estudio (estudio clínico) e industrialización. Hace 2000 años sus ancestros llegan a la región que ahora habitan. Usted en el papel del chamán de la tribu como todos los demás nuevos habitantes debe empezar a adaptarse a las nuevas condiciones climáticas, geográficas y alimentarias. Los cazadores deben usar sus antiguas herramientas de caza con los nuevos animales y quizá no son tan efectivos, pero como hay abundancia no es gran problema, tienen tiempo y empiezan a experimentar nuevas formas de caza y a probar nuevos animales en la dieta. Lo propio hacen las mujeres, que probablemente observan qué comen los monos locales y prueban cuán atractivos son los frutos y empiezan a incluirlos en la dieta, y usted como chaman empieza a observar y explorar las nuevas especies de hierbas que tiene a disposición. Quizás algunas se parecen a las que ya conocía y otras son totalmente extrañas.

Infortunadamente un miembro de la tribu cae enfermo. Todos confiados acuden a usted, que ya no tiene hierbas de su antiguo campamento que ya conocía bien y del que su abuelo y su padre le enseñaron “los secretos”. El problema es: ¿cómo aliviar al miembro de la tribu enfermo? (paso 1), ya ha tenido algún tiempo y ha visto cómo algunos animales comen ciertas hierbas que se parecen a las que usaba en el otro campamento. Así que se hace la siguiente pregunta: ¿y si quizás las hierbas que se parecen acá funcionen como allá? (paso 3), y prepara un hervido suponiendo que funcionará (paso 4). Como usted no sabe realmente de química ni biología, además cree que no solo se trata de la hierba indicada sino que Bachue, el dios de la tribu, lo ayudará, hace un ritual similar al que siempre le vio hacer a su padre y a su abuelo y le da de beber al enfermo (Paso 5), pero lastimosamente el enfermo muere (vuelve al paso de la hipótesis). Para excusarse culpa a “los pecados” de la tribu o los pecados del enfermo de su muerte y adicionalmente reclama, que los dioses exigen más sacrificios.

La enfermedad desconocida sigue atacando vez tras vez a la tribu y usted prueba nuevas hierbas y combinaciones de la región (paso 5 y 4 cíclicamente). Dura haciendo esto durante 30 años y le va enseñando a su hijo cuáles han sido las combinaciones y hierbas usadas (paso 6: publica el resultado en la mente de su hijo o aprendiz), muere y aún no ha conseguido curar con una efectividad definitiva a los enfermos de esta misteriosa enfermedad, su hijo repite el proceso por otros 30 años y publica los resultados suyos y los de él en la cabeza de su nieto, y este proceso se sigue por dos centurias más hasta que su tataranieto encuentra una combinación que cura no solo uno ni dos, sino decenas de enfermos de esta enfermedad que había azotado a su tribu. Recibe poder y prestigio, dinero y mujeres y todos en la tribu le agradecen y enaltecen. Usted atribuye el éxito a Bachue y se erige un templo en su nombre, donde usted es el único, aparte del cacique de la tribu, que vive en un palacio. El proceso se repite con otras enfermedades, y con el paso del tiempo de decenas y quizás centenas de años, de usted y su grupo de investigación intergeneracional y quizá con el intercambio de otros grupos de estudio, (otras tribus) llegan a un compendio de fórmulas y brebajes que son realmente efectivos (hipótesis comprobadas) y decenas de otros, que tan solo son placebos o están en proceso de descarte (hipótesis descartadas) o perfección (en proceso de experimentación).

Así pues, no se trata del dios Bachue o del poder de los espíritus de la selva o del alma de nuestro ancestros, ni de conocimientos ancestrales debido a un método diferente al científico, sino al aplicación del mismo método pero en otro contexto y con medios basados casi que en la prueba y el error probabilístico y sin las herramientas tecnológicas, matemáticas y de registro de datos y computación de los mismos que sí se desarrollaron en los países que vivieron la ilustración y luego la revolución industrial.

Como conclusión, y para explicar por qué las comillas en la declaración “medicinas alternativas”, las medicinas que no se basan en la aplicación del método científico ( ya sea de manera inadvertida y peligrosa porque no se rigen por las normas de bioética de una farmacéutica vigilada por los tratados internacionales), como en el caso de algunos de los brebajes de los indígenas o las desarrolladas con la más alta tecnología y rigor científico en universidades y compañías privadas, no son medicinas. Son solo un intento rudimentario primitivo, y no probado en la realidad, de combatir una experiencia dolorosa para cualquier ser vivo y que, aunque por muy emotivo que resulte para quien “cree en ellas”, si la evidencia objetiva apunta que no son efectivas, lo correcto y menos peligroso es NO USARLAS o por lo menos, no usarlas como remplazo de las medicinas clínicamente desarrolladas pues como se ha visto en lamentables cientos de casos el resultado es la muerte.

Pdta: Esto incluye el no vacunarse y esperar que agua diluida o el toque mágico de un charlatan evite que tu bebe muera..